La disfunción eréctil (D.E) se define como la incapacidad persistente o recurrente para conseguir o mantener la suficiente rigidez del pene que permita una relación sexual satisfactoria. (1)

Aunque la D.E es un trastorno benigno, afecta a la salud física y psicosocial y tiene una repercusión importante en la calidad de vida de quien la sufre, de su pareja y su familia. (2)

El primer paso a la hora de evaluar la DE consiste siempre en obtener unos antecedentes médicos y psicológicos detallados del paciente y su pareja. (3) A menudo, no es posible que la pareja acuda a la primera visita del paciente, pero ha de procurarse por todos los medios que lo haga a la segunda. (4)

Esta recomendación por parte de los médicos especialistas demuestra que la disfunción eréctil no es un problema exclusivo del hombre; es un problema que involucra y afecta a la mujer, y por tanto, puede considerarse un problema de pareja en la esfera sexual.

La disfunción eréctil (DE) es, en la mayoría de los casos, un padecimiento causado por otros problemas de salud que pueden ser de tipo orgánico (relacionado con alguna afectación física) o psicógeno (causas emocionales o situacionales). 

Se han estudiado las repercusiones psicológicas en la autoestima y en la calidad de vida del paciente; sin embargo, no se ha profundizado tanto en el impacto psicológico sobre la compañera, y en la importancia del papel de ésta en la resolución o agravamiento problema. (5)

Aunque la bibliografía disponible es escasa, por la razón mencionada anteriormente, hoy abordaremos el tema de la D.E desde la posición y la afectación de la mujer como pareja del paciente con disfunción eréctil.

Según Gutiérrez, Cabello y Moncada (2010), independientemente de la causa, toda DE va a tener una repercusión psicológica que colaborará en su mantenimiento. La DE suele ser considerada como un problema que atañe solo al varón, y es muy frecuente que consulte sin su pareja, considerando que es únicamente su responsabilidad. Sólo un 33% consulta al médico con su pareja. (6)

El habitual esquema de comunicación de los hombres es distinto al de las mujeres (7). Los primeros, cuando tienen algún problema suelen omitirlo hasta que no encuentran una solución. Además, el varón por lo general no sólo no habla del asunto para aclarar la situación, sino que huye, se centra más en el trabajo, amigos o actividades deportivas, intentando estar el menor tiempo posible a solas en compañía de su pareja. (8)

Otro factor muy común, que agrava el ambiente de incomunicación y el descontento de la pareja, se debe a la poca consideración del paciente con disfunción eréctil, que en el momento que obtiene una erección casual, rápidamente intenta penetrar sin tan siquiera estimular a la pareja por temor a perder la firmeza en el proceso. También es común despertar a la mujer de madrugada porque se ha notado el pene erecto y se quiere aprovechar la ocasión. Estas conductas no son interpretadas por la mujer como prisa por conseguir penetrar y poder satisfacerla, sino como una prueba de egoísmo. (9)

Ante la DE las mujeres se hacen las siguientes preguntas (10):

¿Es por mi culpa?

¿Soy poco atractiva y por eso no se excita?

¿Habrá otra persona?

¿Habré estado demasiado centrada en los hijos o en el trabajo?

Progresivamente estas dudas pueden generar en la mujer disminución de su autoestima, síntomas de ansiedad y elementos depresivos. (11)

Algunas mujeres, ante la disfunción eréctil de su pareja, presentan conductas demandantes, presionando constantemente a la pareja y obligándoles para que busquen alguna solución al problema. (12)

La demanda de relaciones sexuales por parte de la pareja de quien padece disfunción eréctil, hace que el individuo reaccione muy negativamente. (13)

La demanda de ejecución junto con las dudas sobre la respuesta eréctil, harán que el individuo aumente su ansiedad y bloquee la erección. El mecanismo, se vuelve con el tiempo cada vez más perverso, ya que los pacientes con disfunción eréctil tienden a la evitación de los momentos sexuales para no caer de nuevo en la frustración consecuente al fracaso con la idea de no incitar a la pareja para terminar dejándola insatisfecha. (14)

Por otro lado, es muy común que las mujeres expresen quejas imprecisas o realicen comentarios indirectos a sus parejas sin lograr ser explícitas a menos que se le pregunte sobre el tema. (15)

Otras mujeres se acomodan a la nueva situación, incluso con cierto “alivio” por no tener ya que “cumplir” con las “obligaciones” matrimoniales dado su desinterés por el sexo. Esta actitud puede implicar un obstáculo para resolver la disfunción eréctil. (16)

Por último, se encuentran las parejas del paciente con DE eréctil que elijen dialogar con el compañero afrontando el problema, y colaborando activamente en buscar la solución. En las parejas con buen vínculo las mujeres suelen ser las que buscan ayuda, incluso concretando citas con el especialista, lo cual es de gran ayuda para aquellos varones que se resisten en consultar. (17)

Como se mencionó al principio, la disfunción eréctil no es un problema exclusivo del hombre; es un problema que involucra y afecta a la mujer, y por tanto, puede considerarse un problema de pareja en la esfera sexual.

Además, la mujer, debido a su naturaleza, puede jugar un papel importante en la resolución del problema tomando la iniciativa o bien apoyando en el proceso de recuperación; de hecho esto último es recomendado por los especialistas.

La disfunción eréctil es un padecimiento muy común (más del 50% de los hombres mayores de 40 años en el mundo la padece), no hay por qué avergonzarse; además, la DE cuenta con diversas alternativas de tratamiento  como la medicación vía oral, los dispositivos de erección por vacío, las autoinyecciones, los supositorios intrauretrales y los implantes peneanos, tratamientos que pueden ser revisados con el médico.

Nuestra recomendación final, es acudir al médico de atención primaria para platear el problema, así como buscar la ayuda con un psico-terapeuta sexual especializado en el tema.

NOTA: Este artículo está realizado con fines educativos y no pretende en ningún caso sustituir la opinión de un especialista. Consulte a su médico.

FUENTES:

(1, 4) Guía clínica sobre la disfunción sexual masculina: disfunción eréctil y eyaculación precoz E. Wespes, E. Amar, I. Eardley, F. Giuliano, D. Hatzichristou, K. Hatzimouratidis, F. Montorsi, Y. Vardi © European Association of Urology 2010. https://uroweb.org/wp-content/uploads/12-GUIA-CLINICA-DISFUN-SEXUAL-MASCULINA.pdf

(2) Feldman HA, Goldstein I, Hatzichristou DG, Krane RJ, McKinlay JB. Impotence and its medical and psychosocial correlates: results of the Massachusetts Male Aging Study. J Urol 1994 Jan;151(1):54- 61. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/8254833

(3) Hatzichristou D, Hatzimouratidis K, Bekas M, Apostolidis A, Tzortzis V, Yannakoyorgos K. Diagnostic steps in the evaluation of patients with erectile dysfunction. J Urol 2002 Aug;168(2):615-20. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12131320

(5, 6, 11, 15, 16, 17) Impacto de la Disfunción Eréctil en la Pareja. Plenus, Centro Médico Sexológico. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12131320

(7) Van Pelt NL. How to talk so your mate will listen and listen so your mate will talk. New York: Fleming H. Revell Company; 1989.

(8, 9, 12, 14) Aspectos psicosociales del manejo de la disfunción eréctil. Hábitos tóxicos y estilo de vida. La pareja en la disfunción eréctil. Psicoterapia y terapia sexual. http://scielo.isciii.es/pdf/urol/v63n8/16.pdf

(10) Basson R. Succesful management of erectile dysfunction: adressing its repercusions on the female partner. The first European congress on the management of male sexual dysfunction and other critical issues in men’s health. Mónaco; 2002 Abr.

(13) Barlow DH. Causes of sexual dysfunction: The role of anxiety and cognitive interference. Journal of Consulting and Clinical Psychology 1986; 54: 140-8.

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