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Desesperadamente buscamos miles de trucos para llevar una vida saludable. En algunos casos para liberarnos de la culpa que adquirimos por cuenta de la falta de actividad física en nuestras vidas. No lo pases por alto, conforme dediques tiempo para el deporte tendrás garantizado un futuro libre de restricciones por cuenta de los problemas de salud. No llevar una vida saludable y dejarse llevar por la inacción es sin duda una forma de crearnos un problema latente de salud.

En Be+ le abrimos paso a una época que se vive especial, que viene acompañada de suculentas recetas, plenas para satisfacer nuestro apetito. Pero no hay que perder los estribos, el placer de satisfacer las tradicionales comidas navideñas lo pueden hacer caer en excesos, porciones desbordantes de comida que al cabo de un tiempo determinan nuestra condición saludable. Como medida para equilibrar las fuerzas, ten muy presente las siguientes alternativas y deportes que permitirán romper con el sedentarismo y te volcarán a una vida saludable.

Para quien sienta que hace poco por su salud, existen incontables opciones que permiten hacer un alto y así encarrilar la vida saludable. Puede que nuestro estomago se sienta muy agradecido con lo que le llevemos en esta navidad, sin embargo ganar peso implica un riesgo para nuestra salud que puede ser remediado mediante la actividad física.

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Recuerde que no es la  mejor idea intentar hacer ejercicios inmediatamente después de comer algo, primero tómese un tiempo para reposar y hacer un poco de digestión. Ahora bien, salvo alguna incapacidad que le impida realizar actividad física, toma nota estas alternativas para salir bien librados de esta época y tener una navidad sana.

Redimir caminando

Sin siquiera pensarlo, cuando estamos caminando al parque para ir a sacar nuestra mascota, estamos activando la circulación y el metabolismo. Contemplamos muchas veces salir a dar un paseo, que mejor que hacerlo caminando, de paso te unes al selecto grupo de personas que cumplen con los 10.000 pasos diarios, recomendados.

Hay una buena cantidad de beneficios que nos brinda el solo hecho de caminar, sin embargo destacamos dos fundamentales. Prevenir la diabetes es una de esas, pues quien se entrega al sedentarismo tiene menores opciones de quemar el azúcar que se consume, más aún es estas épocas navideñas. Finalmente varios estudios han demostrado que quienes caminan o hacen actividad física pueden incrementar su desempeño sexual, teniendo mayor deseo y satisfacción en la práctica.

El estiramiento

Si hablamos de las formas para mantener una navidad sana, hay hablar de algo práctico y sencillo como el estiramiento. Esta actividad física no se limita a una rutina de preparación deportiva tal como se suele pensar, al igual el estiramiento ayuda a mantener nuestra flexibilidad intacta y mejora la digestión. Es el caso de los ejercicios de torsión, que se pueden hacer en cualquier tiempo muerto dentro del horario laboral.


Cualquier instante puede ser bueno para hacer un ejercicio de estiramiento, lo mínimo se recomienda dedicar 5 minutos en la noche y en la mañana. Con esta sencilla acción estaremos mejorando nuestra apariencia e imagen personal, asimismo ayudándonos a prevenir problemas en la zona lumbar.

El baile, más que diversión

Sí queremos aprovechar la navidad al máximo para aligerarnos de peso, debemos bailar y divertirnos. Insospechadamente estaremos quemando calorías y fortaleciendo nuestro sistema muscular. También beneficia nuestro estado emocional, impulsando así cualquier plan o rutina que nos propongamos para vencer el sedentarismo.

La cantidad de calorías que se pueden quemar en media hora de baile, puede alcanzar entre 200 y 400. Este ejercicio aeróbico garantiza que podamos perder peso de forma gradual, así que se recomienda hacerlo por lo menos una vez al día.

Ningún otro ejercicio aeróbico tiene tantos beneficios a nivel muscular como el baile, pues es una actividad en la que interviene todo el sistema muscular del cuerpo. Finalmente gran parte de tu masa estará ejercitándose de forma simultánea.

Recordar lo importante que es esta época, es también poder disfrutar de las fiestas con alegría y manteniéndonos al margen de los problemas de salud. Tener una navidad sana es velar por una vida saludable, así que les dejamos estos consejos para que los tengan presente durante estas festividades.

 

Al parecer hoy nos seduce lo natural, desde el alimento hasta un cosmético se ha convertido en el objetivo de muchos consumidores, pues hay una conciencia que va en dirección hacia la premisa de  mantenernos saludables y con ello evitar los productos artificiales, carentes de los atributos naturales.

Las etiquetas de los productos, advirtiendo procesos sin conservantes, finamente sin químicos, están ganando cada día más espacio entre las y los consumidores. Es el caso de los productos cosméticos, que de un tiempo para acá han ganando terreno debido en parte, a la desconfianza que ha generado el uso de cosméticos sintéticos.

Es hora de hacer un cambio, de hacer una revolución en la forma como debemos cuidarnos y mantenernos saludables para que el costo de la belleza no acabe en problemas de salud prevenibles. Al igual que los restaurantes orgánicos, la cosmética natural viene creciendo entre los mercados por cuenta del tránsito de ciertas marcas hacia una nueva forma de proveer un producto libre de productos que a largo plazo afectan la salud de las personas.

¿Cosmética natural y cosmética orgánica: lo mismo?

Aunque ahora mismo no hay consenso definido sobre la cosmética natural, se sabe que estos productos son elaborados gracias a los atributos únicos de productos naturales cuyo origen vegetal, mineral o animal hacen que se desmarquen del mercado tradicional y así atrape las nuevas demandas que buscan alternativas saludables. Asimismo hay que advertir las diferencias que hay entre la cosmética natural y la cosmética orgánica.

Debemos partir del hecho que la cosmética natural no es lo mismo que la cosmética orgánica, pues guardan ciertas diferencias. Precisamente María José Gea, experta que  hace parte de una iniciativa de cosmética ecológica basada en las propiedades del vino, indica que la cosmética orgánica se basa en ingredientes que provienen de la agricultura ecológica.

Esto quiere decir nada menos, que la cosmética orgánica da la confianza a los consumidores de saber con precisión el tipo de materia prima que se usa, esto quiere decir que sus productos se elaboran bajo técnicas sostenibles de producción. A fin de cuentas representa una alternativa que le pone un alto a los productos químicos, con ello gana nuestra salud.

Bien vale recordar en este punto que los expertos recomiendan usar el producto que mejor se adapte a la piel de cada persona.

 

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¿Cosmética natural es una tendencia pasajera?

Qué tan seguros se sienten los consumidores al usar cosméticos sintéticos, de seguro es una pregunta que pasa desapercibida en muchas ocasiones, pues finalmente las marcas deben cumplir con lo prometido en los anuncios de sus productos.

La necesidad de hallar productos saludables está marcada por cuenta de las alergias o las reacciones que se presentan en la piel, ya que cada persona tiene una reacción particular ante un producto.

En este sentido María José Gea, retrata que en muchas ocasiones los productos que advierten los “sin”, (sin conservantes, sin siliconas, etc) no siempre cumplen a cabalidad los que reivindican. De forma sarcástica señala que le hace “mucha gracia ver algunos productos en los que pone ‘sin parabenos’ y en los que puedes leer un listado de ingredientes que contiene varios alérgenos del perfume, o de un aceite esencial natural -incluso ecológico-, que pueden irritar la piel.”

La especialista resalta que los parabenos, que son una familia de compuestos que se usa en los productos cosméticos, tienen solo 3 tipos aprobados pues cumplen con los estándares de seguridad. La experta indica que aunque no se tienen registros de afectación por este conservante, sí hay una mala fama del producto en la prensa.

En definitiva, para la especialista hay algo más allá de una tendencia, pues cree que “este fenómeno se relaciona con la conciencia de la gente por los productos naturales, no solo en cosmética, sino también en alimentación, donde un sector de la población demanda alimentos de tipo ecológico. Pero no creo que se trate de una moda pasajera”.

Hay que ponerle atención al momento de adquirir un producto cosmético para tomar la vía más saludable, que vaya en función de un estilo de vida que evite a toda costa los problemas de salud vinculados a la piel.

 

Los desórdenes metabólicos, como la obesidad y la diabetes, y los desórdenes psiquiátricos, como la depresión, han aumentado de manera vertiginosa en el mundo entero, especialmente en los países de altos ingresos, convirtiéndose en unos de los principales problemas de salud en nuestro mundo moderno. Esta es una de las razones por las que este año el Premio Nobel de Medicina decidió galardonar a los científicos estadounidenses Jeffrey C Hall y Michael Rosbash de la Brandeis University en Waltham, Massachussetts, y Michael W Young de la Rockefeller University en New York, por sus estudios acerca de los ritmos circadianos. Pero, ¿qué son los ritmos circadianos y cuál es su conexión con esas enfermedades?

 

Como su nombre lo indica, los ritmos circadianos, del latín circa, que significa alrededor, como en círculo o circuito, y dies, que significa día, son los ritmos con los cuales se organizan los procesos biológicos en los seres vivos alrededor de las 24 horas del día, con el fin de sincronizarlos con la naturaleza y, principalmente, con el sol.

 

Todos los seres vivos, incluidos los seres humanos, estamos (o estábamos, en nuestro caso) regidos por señales de la naturaleza, como la luz solar, que nos indican en qué momento comer o en qué momento dormir. Todo esto gracias a una compleja interacción de factores genéticos, metabólicos, hormonales y ambientales, que organiza nuestras funciones biológicas más básicas, como el sueño, el hambre, la temperatura corporal, el pulso sanguíneo, el estrés oxidativo, los niveles de glucosa en la sangre, entre muchas otras.

 

Estos ritmos son controlados por un reloj central, ubicado en el hipotálamo, específicamente en el núcleo supraquiasmático, que secreta una hormona en función de la luz ambiental, la melatonina, también conocida como hormona del sueño. Esta es secretada principalmente durante la noche, en ausencia de luz solar, y causa una sensación de sueño, indicándonos cuándo dormir. Además de este reloj central, existen varios relojes periféricos, como el esófago, los pulmones o el hígado, que son estimulados por factores diferentes a la luz, como los niveles de glucosa en la sangre, permitiendo una mejor sincronización de nuestro reloj interno con nuestro ambiente y nuestras actividades.

 

Gracias a los trabajos de Hall, Rosbash y Young, entre otros, la ciencia se ha interesado en estos ritmos circadianos y en su importancia en el metabolismo, con lo que se ha creado una rama especializada en este tipo de estudios, la cronobiología. Esta ha cobrado gran importancia, no solo por descubrir cómo funciona el reloj interno sino también por poner en evidencia el impacto que la desincronización de este reloj puede tener sobre nuestra salud, causando desordenes metabólicos y psiquiátricos, entre ellos la obesidad y la depresión, dos de las más grandes epidemias de nuestro mundo moderno.

 

Ejemplo de esto son los resultados de los investigadores Opperhuizen y Kalsbeek, del Instituto Holandés de Neurociencias, quienes encontraron que comer en la noche, a horas en las que el cuerpo debería dormir, afecta el ritmo de expresión de genes reguladores del reloj interno, causando cambios fisiológicos en el cuerpo entero y perturbaciones en la expresión de otros genes metabólicos. Así mismo, Poroyko y sus colegas de la Universidad de Chicago pusieron en evidencia que la falta de sueño causa un aumento de la ingesta de alimentos y que tiene consecuencias en la flora intestinal, causando inflamación del tracto digestivo.

 

Así, la falta de sueño nos hace comer más y a horas en las que normalmente deberíamos dormir, lo que afecta aún más nuestro sueño, llevándonos a comer más y dormir menos, creando un círculo vicioso que descarrila gran parte de nuestro metabolismo. Además, esto también incide en el tipo de comida que ingerimos, creando una preferencia por los alimentos grasosos o dulces, alimentos que desajustan aún más nuestros ritmos circadianos. Con el tiempo, este círculo vicioso nos lleva a desarrollar diabetes, obesidad, problemas cardíacos, depresión e incluso bipolaridad. Y esto es aún más grave cuando ocurre durante la infancia y adolescencia, ya que afecta el desarrollo facilitando la aparición de muchos tipos de enfermedades.

 

Aunque estos desajustes de los ritmos circadianos pueden ser causados por factores genéticos, principalmente por mutaciones en los genes Clock, Bmal1, Per1–3, and Cry1-2, en la mayoría de los casos el problema radica en el estilo de vida. A causa de la luz artificial, las pantallas y las largas jornadas laborales, nuestro cuerpo ya no reconoce cuando es la noche, desajustando la primera parte del mecanismo, la secreción de melatonina. Además de esto, nuestro estilo de vida sedentario y nuestra alimentación poco equilibrada terminan por desajustar el reloj interno, siendo grandes responsables del acelerado aumento en las tasas de obesidad, diabetes, depresión y problemas cardíacos en el mundo entero.

 

Varios tratamientos están siendo estudiados para evitar o disminuir estos problemas, como la hormona melatonina o el tratamiento con luz brillante, incluso se estudian técnicas de relajación que podrían disminuir los niveles de estrés y así mejorar la calidad de vida, el sueño y la alimentación. Pero lo más importante es sin duda recordar que gran parte de estos factores desreguladores del reloj interno están bajo nuestro control y que adoptando un estilo de vida sano, con horarios adecuados para comer y dormir, con una alimentación balanceada, ejercicio y suficiente sueño, podemos evitar estos graves problemas de salud, aumentando nuestras posibilidades de una vida larga y saludable.

El desplazamiento en bicicleta al trabajo o a donde se requiera da más que beneficios para la condición física, implica una actividad que contrarresta enfermedades que a leguas son evitables.

Los éxitos del ciclismo colombiano dan la vuelta al mundo, los corredores han conquistado duras etapas dejando un legado para las futuras generaciones y para el deporte colombiano. Apellidos como Quintana, Urán o Gaviria marcan el rumbo de un futuro promisorio. Y es nada menos que la bicicleta, el medio por el cual han llegado tan lejos, como podría suceder con su bienestar.

Para nadie es un secreto y está comprobado de forma categórica por los profesionales de la salud, que al no realizar una actividad física con regularidad se abre paso a complicaciones de salud asociados a problemas cardiacos, así como la diabetes de tipo 2. Finalmente se trata es de evitar el riesgo de morir más jóvenes.

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Las cifras revelan los atributos

Ir a trabajar en bicicleta puede convertirse en la mejor forma de garantizar una mejor calidad de vida. Esta afirmación está basada a partir de un estudio realizado y publicado en el British Medical Journal. Los datos son muy dicientes, pues reflejan que el desplazamiento activo en bicicleta reduce significativamente el riesgo de padecer enfermedades asociadas a problemas cardiacos.

Particularmente el estudio indica que cuando las personas usan la bicicleta para ir al trabajo, automáticamente reducen el riesgo de fallecimiento en un 41%, en comparación a los que lo hacen en automóvil o transporte. Pero los beneficios no paran allí, pues quienes pedalean para llegar al trabajo tienen el beneficio de reducir el riesgo en un 52% de morir a causa de una enfermedad cardiaca, así como un 40% inferior de morir por un cáncer.

Es innegable la oportunidad que tienen los ciclistas urbanos con relación a mantenerse alejados de enfermedades evitables y la nada despreciable opción de extender la expectativa de vida. No cabe duda del inmejorable panorama de salud que recae en los pilotos del caballo de acero, como popularmente se le llama a este emergente medio de transporte.

En este sentido los datos no paran de darle a la razón al impacto del uso de la bicicleta en la salud de las personas. Los resultados de la investigación señalan que los riesgos de padecer enfermedades del corazón son un 46% más baja, así como el desarrollar cáncer con un 45% menos de riesgo.

El desplazamiento activo en bicicleta tiene alcances impresionantes, pues representa para la sociedad en sí un beneficio no solo a nivel de bienestar y salud, también un beneficio para mitigar los impactos ambientales del hombre, además de descongestionar el transporte en las ciudades.

Este medio de transporte toma distancia de los problemas que a menudo deben padecer conductores: el estrés de largos trancones y la incesante sensación de estar disputándose la vía para hacerse paso en medio del denso tráfico.

No hay duda, la actividad física que proporciona la bicicleta es una oportunidad para llevar una vida saludable que garantice una expectativa de vida en las mejores condiciones. Hay que aprovechar esta gran oportunidad que se abre paso para que la salud se viva pedaleando.

 

 

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